miércoles, 2 de octubre de 2013

Existe un país en el camino del sol

Una amiga me invitó a tomar café y pastas de té en su casa, ella sabe que me chiflan las pastas de té (los pastelitos no) y en un descuido entré en su ordenador con la sana intención de encontrar algo de qué escribir. Para nada husmear en su vida privada. Yo no soy de esas. Y encontré una carta que le había enviado una amiga que me conmocionó. Enseguida la reenvié a mi correo electrónico. Ella no se dio cuenta y las pastas de té estaban de pecado. Mi amiga también es muy bella. (Copio y pego).
 
Los policías me dan miedo.
 
Después del acontecimiento violento de la semana pasada me queda claro que de entre los ladrones y los policías no hay a quien irle.
 
Los ladrones después de sus fechorías mandan a sus familiares para que los afectados les otorguen el perdón y librarse de la cárcel.
 
Los policías piden dinero para "sembrar" armas o lo que sea a los ladrones y estos se pasen una larga temporada tras las rejas.
 
Y la gente buena, a la que roban y golpean no sabe qué hacer y tiene miedo pero con miedo no se hace nada.
 
Hay que ser muy valiente para denunciar y afrontar las consecuencias. Vivir con sobresalto o cambiarse de casa.
 
¿Huir? o quedarse y morir. Así ya no hay quien viva.
 
Ese país más que una esperanza es un cementerio de vidas rotas, lo que necesita es una sociedad responsable que exija a su clase dirigente que sea respetada. En ese país no existe acceso a la libertad, es un país fallido con un pueblo temeroso de salir a la calle. El pueblo siempre defraudado. No sé qué país es el de la amiga de mi amiga pero no quisiera vivir en él. Cuando la realidad supera la caricatura de la vida se hace imposible vivir. Confirmo con asombro que hay países que aún no han adquirido la mayoría de edad. Son países donde la corrupción y la violencia van de la mano con la política.
 
"Desde que te conocí supe que no estaba sola...". Y yo más... Beso.

martes, 1 de octubre de 2013

Tal vez algún día...

"Mis sueños se ahogan en el mar de la desesperación".
 
De cuando en vez descubro trascendencias capaces de alcanzar la desesperación. No conviene desenfocar el objetivo... Una mujer no encuentra consuelo y siente ahogarse en el mar de la desesperación. Su tiempo en este mundo lo considera escaso y las prisas le sigue a todas partes. Ella va lenta, quiere ir lenta, o no puede ir más aprisa. No sé. Lo verdadero es que no puede sentirse insignificante ni ser negativa ante el amor. Si considera que ha descubierto el bendito amor eso es lo que importa. Nada más importa.

El hoy romántico

"A todos los mortales que viven enamorados y no son correspondidos".
 
Acerca del comentario que hoy me obliga a escribir sobre el ayer romántico, quiero incluir en la historia del tiempo un hecho humano de extraordinario valor que ha sucedido en un lugar que queda muy lejos del olvido, y que, según se ha sabido, está a orillas de un río (ese río no tiene orillas). Una Dama en su Poesía ha perdido la esperanza porque no podía vivir sin su amor. Así lo dejó escrito antes de morir. Le pidió perdón a su hijo y se murió. (Y no resucitará jamás si no es con él).

A propósito del ayer romántico

¿Qué nadie sabe que encontrar la facilidad en el amor es una oferta muy cara? El amor cuesta. La mujer sigue siendo la mujer. El hombre también. Pero ya nada es igual. No digo que haya degenerado el sentimiento de amor, pero sí parece estar devaluado. El tiempo vale más y el amor menos. Son las prisas. Las prisas que no conducen a ningún lugar si hablamos de amor. ¿Hay alguien capaz de cambiar un amor que aspire a ser santa poesía por un amor de urgencias? ¿Qué nadie sabe la diferencia? ¿Nos hemos vuelto conformistas en el amor? ¿Ya todo da igual en el amor? El ayer romántico lo cambiamos por el presente de las prisas. El bendito amor. Vivimos tiempos propiciatorios para el cambio, pero al marcar el final de un ciclo cronológico se inicia otro, no lo desperdiciemos... (Y no olvides que si existe alguien en la tierra digna de amor eres tú misma).

El ayer romántico

Una amiga me escribe y dice que se va a tirar de cabeza al pozo de los deseos de La Virgen de Covadonga. Mi amiga habla de amor.
 
Qué triste de morir resulta mirar atrás y darse cuenta que ha desaparecido el ayer romántico del escenario amoroso. Cantarle una canción... Escribirle un poema... Decirle a la luz de la luna palabras de amor: "nadie como tú". Y enviarle flores... Se trataba de conquistarla. Y si eras  correspondido, cuando llegabas a su corazón y se iba convirtiendo en realidad, entonces, ay. Una mirada de soslayo bastaba. Hoy nadie se deja robar un beso se toma y ya está; ahora es todo más rápido. Antes era más lento y más romántico.
 
El ayer romántico. El romanticismo. Bendito el amor. Y sentirse enamorado... Una mujer escondía su mirada para protegerse del hombre elegido, era el juego del amor. Amor deseado, ansioso; una nimia mirada materializaba una ilusión. Y otras palabras pronunciadas con sus labios demostraban el deseo ferviente de un beso. Ser besada con ingenua calidez. Eran comportamientos de respeto y admiración.
 
Me dicen que hoy en día es normal la ausencia de amor en una relación, el modelo a seguir es "aquí te pillo aquí te mato" (ayer y hoy te he nombrado. Lástima que no me leas). Ya no hay cartas escritas de puño y letra; nada se compone ni se canta; ya no hay poesía en las relaciones de pareja; palabras de amor a la luz de la luna. ¿Acaso nadie se enamora? ¿Se invita a una copa y ya está? Hoy es todo más rápido. Son las prisas... Las ganas de llegar a casa cuanto antes y fornicar.
 
-No recuerdo tu nombre... 
-¿Acaso importa...?
 
Qué triste de morir todo.