Don Antonio Machado tenía claro que vanidad significa fragilidad, debilidad. Deseo de ostentación, de lucirse, algo inferior al orgullo. No existe una mujer (digo mujer porque don Antonio Machado dijo mujer), que no guarde un poco de vanidad en su interior. La vanidad tiene cara de mujer en el buen sentido, forma parte de su vida cotidiana, está dentro de ella, aunque no siempre la desarrolla. Cuando una mujer es vanidosa, muestra una clase de envidia porque siempre trata de obtener lo que otras tienen; tener más de todo, cosas (también personas), puesto que lo que posee es poco y necesita más para saciar su ambición y se vuelve excéntrica. El perfil de una mujer vanidosa se determina al ser una persona que en la vida no padeció limitaciones y pertenece a una propiedad con desahogo. Esa mujer se cree dueña del universo, así que todo el mundo tiene que estar a sus pies. A menudo, compradora compulsiva, gasta más de lo que debe, no es capaz de medir la cantidad ni las circunstancias, compra de todo, lo hace para sentirse bien y tiene como fin competir con otras mujeres. Una mujer vanidosa alardea sin saber que esa actitud la perjudica frente a los demás. A nadie gusta esa mujer, es antipática y eso empobrece su espíritu. Una mujer vanidosa no se viste con elegancia para agradar, sino para competir. A veces la competencia la arrastra por los placeres de la ilusión, es cuando la vanidad coge el control para satisfacer sus ambiciones y dar rienda suelta a sus instintos más bajos. La vanidad lleva a la mujer a ser rechazada por su colindancia más cercana. Esa mujer, probe, no tiene valores, se hace un daño que acaso no merece: existe un problema real de identidad. Diferente es la mujer presumida, que es una manera de gustarse a sí misma, de sentirse hermosa y atractiva. La vanidad anula la lealtad, la confianza. Una mujer iba tan ciega que echó de su lado... y el dolor rompió su psique y todo rastro de humanidad. La vanidad es algo que atrapa y seduce, pero no de la forma que atrapa y seduce el amor, sino de forma cruel y malévola. "Volvamos a la verdad". Gracias.
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