En cualquier parte usted puede decir lo que le venga en gana, verdad, sea lo que sea verdad, o sembrar una mentira, que la duda queda. Algún genio del mal ideó la posverdad. La RAE afirma que los demagogos son maestros de la posverdad, y si lo dice la RAE no se discute. Pero esta vez parece que los demagogos erraron el tiro. Digamos que una persona quería vivir del cuento, o sea, dedicarse a la política y tuvo suerte: le propusieron para ir en la lista de un partido político con una dueña de popularidad menguante. A él se le conocía de oídas y apareció el día de las elecciones y las ganó. Pues eso, un "político paracaidista" ganó las elecciones. Me cuentan que al entrar en el despacho le oyeron decir: "Esto es un infierno". Y la dueña del partido con popularidad menguante que pasaba por allí le contestó: "Bienvenido a la hedionda vida de un político". Y, sin embargo, su popularidad creció según los sondeos, incluidos los de sus adversarios. Entonces, dada la tradición política del pueblo, hablo de El Pueblo de Patricia, entiéndaseme, que como es un pueblo con vocación escatológica, simplemente era cuestión de tiempo que se fugara el loco de la maledicencia del infierno y apareciera un señor fiscal con la UCO y la UDEF, pero no encontraron cuentas financieras en paraísos fiscales, encontraron trajes de fallera para todas las palmeras. Gracias.
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