Flor de María me obliga a interrumpir uno de mis días. Y no es por el enfado que no tuvo, tampoco por la medicación que no toma, es porque está lejos y pienso que, si no el PP (Puto Parkinson, para los iniciados), serán los años y nos iremos yendo sin habernos conocido. En los tiempos que vivimos donde la IA ha relegado la empatía humana, y me atrevo a más: el amor y la santa poesía, tenemos que entender que la vida tiene un lenguaje diferente al que se enseña en la escuela, amor amar. Antes estaba prohibido, ahora no sé si enseñan a descodificar ese hormigueo en el estómago que nos lleva a sentir el alma enamorada y el corazón enajenado. Nos queremos poco y mal, me lo confirmó el Telediario. Me explico: Ayer tuve un día de esos que no sabes qué hacer y prendí la tele y el pueblo de Flor de María y el de arriba y hasta mentaron a China y a la UE. Algo ocurre en el mundo y bueno no es. Nos queremos poco y nos respetamos bastante menos y no sé yo. Sé que Flor de María y yo somos verdaderamente únicos. Y que estamos condenados a soñarnos, para lo demás es tarde. Te quiero. Beso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario