sábado, 29 de noviembre de 2025

No añoro otros tiempos.

No añoro otros tiempos. Te veo y me enamoras, eres mi pan de cada día, te quiero mía, mía todas las horas del día, única, de mi disfrute, aunque existan en el mundo otras parecidas ninguna como tú. Te quiero porque siempre estas dispuestas para mis necesidades, a cualquier hora del día y la noche me tienes fuerte el cuerpo, elemental para mantenerme todo yo, para enfrentarme a las vicisitudes que sean necesarias. Te quiero porque me haces feliz, sin quejas ni reproches, siempre dispuesta para mí, cuando caprichoso te exijo que me complazcas sin la más mínima regañina a modo de tus silenciosos llamados viscerales ante olores abstractos que anuncian sabores diferentes. Si me gusta, te gusta, te agrada solo porque me agrada a mí. Te quiero y te regalo este verso soñado, querida barriga mía, a pesar de que, tendido largo y bien largo en la cama, no me permites hacerle una tierna caricia al dedo meñique del pie ni atarme los cordones de los zapatos. Gracias.

2 comentarios:

  1. Hace mucho tiempo que mis ojos dejaron de leerte. Mis ojos olvidaron el color de tus leras. El sabor de tu silencio. Hace mucho no imagino tus labios susurrado mi nombre en el atajo donde imaginas mi esencia.

    Hoy elegi este poema por lo bello que dices. Casi me enamoro. Casi lo nombro con mi nombre sin que lo supieras imaginando que fue escrito para mí. Pero no, se lo escribiste a tu barrigota. Que manera de echar a perder un poema tan bello, mira que dedicárselo a tu panza es una blasfemia.

    Vaya poeta tan cursi y panzón.

    De todos modos está muy bonito.

    :D






    ResponderEliminar
  2. Flor de María: No me leas si no quieres, pero no podrás impedir que camine tu atajo. Llevo tiempo sin saber de ti y me preocupa tu ausencia. Preocupas a mucha gente, María sabe que no miento. Aunque te parezca mentira hay personas de buen corazón que te echan de menos, no sé qué ven en ti. En fin, déjate de monsergas y escribe. Te quiero. Beso.

    Salud.

    ResponderEliminar