Escribir el día al alba bajo una inconclusa amistad a veces es un estigma. Escribidor de mentiras, hasta que se demuestre lo contrario, y mientras seas tú quien solo me leas, no es tan difícil. Bueno, me lee otro, pero solo a ti te importa leer tu nombre entrelíneas. Qué darías por volver a empezar, a pasear por Les Seniaes y hablar de nuestras cosas, la familia, y lo que vaya saliendo... ¿Qué darías? Falsa de toda falsedad de la palabra: la palabra pienso, la palabra siento, la palabra libre. Fuiste mi mayor decepción. Heroína de la mentira encubierta en las breves alas de las mariposas que jamás volverán a volar libres en primavera. "Para ese viaje no hacían falta alforjas". Cada día una aseveración chapucera de medias verdades, de coartadas imperfectas para que trascendieran tus mentiras. Te dije que Marx, Karl Marx vivía, referente de la izquierda y que volvía por sus pasos porque sus ideas nunca serán cosa del pasado reivindicado. Pero y qué poco te has querido. Las palmeras... Las palmeras te quisieron por ti y por mí. Y tanto. Triste, muy triste elegir el programa fallero al ideario político de Marx. Gracias.
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