miércoles, 5 de marzo de 2025

Carta abierta a una mujer.

Si a estas alturas de la vida una mujer me dijera acompáñame al bar de la esquina y tomamos café y unas pastas de té, a pesar de los pesares, del infierno que me hizo pasar, iría sin pensarlo. Y hablaríamos de la familia, de los hijos, y de lo que fuera saliendo, pero no del infierno que me hizo pasar. Si están ahí desde hace tiempo saben de quién hablo, pero si en un descuido entraron en de soslayo y no saben de qué va el día, porque escribo el día que me gusta vivir, sepan que hablo de "la que no debe ser nombrada". Una mujer que poco a poco se fue yendo para acabar siendo lo que ven sus ojos, apenas nada. O más de lo que sospecha, ya que se superó a sí misma, incluso al maligno en ocasiones superó. Amor y odio van de la mano, y como se puede elegir, sin pensar el daño que se hacía, eligió odio. Todos nos hemos sentido decepcionados por los demás, pero elegir odio, vivir con odio, eso es para gente enferma. ¿Qué naturaleza encierra una mujer en sus adentros que no puede ni ser nombrada? Mujer: Está en tu mano huir de las garras del odio. Y deja de culpar a los demás y de cantar boleros por las esquinas, porque todo junto es estar demasiado cerca de la muerte, además, solo perjudicas a tu familia, a ti y un poco a mí, sé que lo sabes. (Quizá ya ocurrió y tú pagaste el café y yo las pastes de té y hablamos de la familia, de los hijos y de lo que fue saliendo: nada que ver con el daño que mutuamente nos hicimos, sino con dos almas unidas). Gracias.

Aclaración a lo de arriba: "A veces la clave no está en lo que pasó, sino en lo que no pasó". No seas terca, este viaje urge.

martes, 4 de marzo de 2025

Escribir y leer (y dos).

No recuerdo lo de ayer, pero vale la pena escribir y leer. Escribir, escribir reviviendo el pasado por la vía del inconsciente. Tal vez vivencias que no tienen que ver con la realidad, o una duda pendiente de despejar, que tampoco. De ahí que la destreza de escribir posibilita dentro de un estado alucinado algún pasaje de la vida cargado de angustia, de pena, o del más húmedo beso. Buena parte de lo que uno escribe son invenciones o verdades a medias; la verdad siempre se reserva para el postre. Confieso que de cuando en vez me pierdo y no me encuentro. Soy mejor lector que escritor, con el perdón de los escritores. Por eso cuando leo a un escritor de talento busco dónde se encuentra la verdad, la mentira, la distracción. Dónde están sus experiencias y si las utiliza para mejorar el texto. Me mata leer a escritores de talento. Me carcome la envidia. Escribir y leer crea una adicción que se vuelve vengativa. Te pones y eres incapaz de dejarlo. Escribir es vivir en un mundo paralelo. Y leer crea cierta incertidumbre, o una profunda melancolía, o ganas de asesinar al autor: en cualquier caso, aprendo. Me mata no saber. Leer es una aventura maravillosa en la que empiezas como simple espectador y acabas de protagonista. La desazón del suspense y el final inesperado. (Quién iba a imaginar que el juez era el asesino... Y acabo de comprar el libro). Gracias.

lunes, 3 de marzo de 2025

Escribir y leer (uno).

Historiar cosas, hablo de que escribir según aquello que lo inspira tiene encanto, lo cual seduce e invita a la conquista de lo desconocido. Y poco a poco uno se va metiendo en el conjuro que contagia las primeras líneas del texto. Es la carnaza que muerdes y te arrastra por los vericuetos de la imaginación. Pierdes la cabeza y la noción del tiempo y caes en un estado de inconsciencia activa que te introduce en un maremágnum de contradicciones condicionándote de forma que las emociones básicas te desbaratan hasta un nivel superior dentro de un ánimo prodigioso. Bajo esa especie de hipnosis uno se olvida de las ingratitudes de lo cotidiano, las miserias y las desgracias propias y ajenas. Eso es escribir más o menos para mí (el más es amor y el menos la locura). Luego llega leer. De leer está lo de uno y lo de otros. Leer lo que uno escribe en un estado de enajenación es la hostia, aunque a veces lo tire a la papelera. En todo caso te sirve para llegar a un final que no sabes si es un cuento o un nuevo amanecer. Vives angustiado porque sientes y disfrutas, pero de una manera diferente a la realidad: es otra dimensión. Se da la circunstancia que a veces en lo que has escrito descubres que tiene que ver con un déjà vu, alguna experiencia propia o ajena, tal vez una sorpresa que te lleva a un recuerdo casi olvidado, o al conocimiento de un hecho que pudiera ser una novedad en tu vida. Y de leer a otros aprendo, si no es un fastidio y lo devuelvo. Regreso mañana. Gracias.

domingo, 2 de marzo de 2025

Mazón, Carlos Mazón.

"Anoche soñé contigo y creí volverme loco...". No, esta habanera no es mía. Soñar soñé, porque soy un soñador tenaz, pero no soñé con la "La colombiana", soñé con Carlos Mazón, que igualmente acabará volviéndome loco: "Pero quién cambia la versión, pero quién cambia la versión, evidentemente las 20:28 son después de las 18:30, es un hecho fáctico". O ipso facto digo yo que podía dimitir. No se puede ser más cínico y mentiroso. Lo de asesino no saldrá de mi boca, pero no enmendaré a una madre, un padre, un hijo, o amigos que dejaron seres muy queridos morir el barro sin poder hacer nada por llamárselo mientras que él en "El Ventorro"... O a saber. Habrá que esperar a que la jueza que instruye el caso nos lo cuente, porque lo que es él... ¡Gañín!. Evidentemente, querido guasón. Ahora las mentiras de Mazón son una estrategia para salvar su culo de un juicio por lo penal. Nadie imagina cómo Feijóo lo tiene en el cargo después de cuatro meses de la gran tragedia vivida en Valencia. Pero ya es historia. Mazón, según Morfeo, dimite mañana al despertar del sueño más deseado. Ahora toca reparar el estropicio creado por su incompetencia y falta de liderazgo, puesto que los muertos, muertos por su negligencia... Cuánto  tardarán algunas familias en levantar la cabeza del barro... Cuánto dolor. La psicología tiene mucho trabajo por hacer. Chulo y arrogante, falso e ignorante. La justicia investigará a fondo y llegará a contar con las pruebas que demuestren de manera fehaciente su responsabilidad y lo declarará culpable. Tendrá lo que se merece. Como merece un castigo mayor por insultar la inteligencia de los valencianos y las valencianas, y por simpatía de todos los españoles. Ya libres de Carlos Mazón juntos veremos la luz poco a poco, porque a muchos aún les hierve la sangre en las venas y no han comenzado el duelo. Gracias.

sábado, 1 de marzo de 2025

Nunca fui un caso perdido.

Casi nadie me conoce en persona, siempre fue dona la que llevó el castigo de las relaciones sociales, así que, muerta dona, pienso que hoy puede ser un buen día para darme a conocer. Nadie me preguntó quién soy, ni tan siquiera dónde están Les Seniaes, algo que agradezco porque ese respeto hacia mi intimidad me permite escribir con plena libertad. Soy una persona distinta que teme implicarse con la gente y mantener relaciones de seria amistad. En realidad yo no soy yo, y sufro como un condenado porque oigo voces a distancia, incluso a través de las paredes. Oigo voces, pero no en mi cabeza, de mi cabeza salen. Mi esposa creyó que me estaba yendo y me hizo ver por una psiquiatra, que después de mirarme así, más o menos, no le dio importancia: me recetó pastillitas de colores y dijo que cuando las acabara volviera a por más. Con pastillitas o sin ellas yo seguía oyendo voces a distancia. Así que en otro intento por sanarme, mi esposa me llevó a que me examinara un cura con manos de santo. El cura atendió las explicaciones de mi esposa y sin examinarme me aprobó porque sí, y dijo que estaba poseído por el maligno: me exorcizó con agua bendita y de escarmiento me impuso rezar a la Virgen María y a San José. Pero seguía oyendo voces, incluso con tapones en los oídos. Otro caso perdido. Sin banalizar lo dicho, ayer tarde vi a un grupo de gente que decía conocerme y aseguraban que me habían visto en una librería de Valencia hacerme una sesión fotográfica y que el reportero de un periódico de tirada nacional me había hecho una entrevista porque yo era un escritor de mucho talento. No era otro caso perdido. Era un escritor de éxito reconocido. Y reflexionando sobre la ocurrencia, llegué a la conclusión de no tener que visitar a nadie, la que quiera verme que venga a casa. Las voces me dictan el día que me gusta vivir en de soslayo. (Ojalá cuando me excluyan de la lista de los amanecidos no me avergüencen mis chifladuras). Gracias.