martes, 1 de diciembre de 2015

El debate de ayer.

"Los lectores de EL PAÍS dan por ganador a Pablo Iglesias".

"Los internautas consideran que el candidato de Podemos ha liderado este lunes el debate electoral organizado por EL PAÍS, en el que participaron Pablo Iglesias, Pedro Sánchez y Albert Rivera. La página web del periódico ofreció a los espectadores la posibilidad de elegir quién ha sido el ganador del debate en una encuesta que estuvo abierta desde el inicio de las intervenciones (21.00) hasta hora y media hora después de que concluyera el evento (00.00). El resultado ha dado ganador a Iglesias, que ha acaparado el 47,01% de los votos. El líder de Ciudadanos, con el 28,9%, ha quedado segundo. Solo el 24,09% ha considerado ganador al candidato socialista". EL PAÍS.

En un país de mareas que sigue protestando puño en alto Rajoy da la callada por respuesta y Pablo ahora es más que nunca en las encuestas. O más que Albert y Pedro. Pablo... Albert... Pedro... Todos cercanos menos Rajoy. Nadie llama Mariano, cada día es más Rajoy y menos Mariano. Mientras intento llenar el vacío que hay en mí libre de sanadores de pacotilla para escribir al amor anhelo que los votantes acierten. Por mí parte cada día estoy más confundido: solo sé a quién no votar.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Aún hay esperanza.

Me levanto como si tuviera algo que hacer y con el café en la mano me asomo a la mañana... Nada posible de mejorar: Les Seniaes. Falto de interés y sin musa hasta el mes abril, busco las noticias más interesantes en los diarios que me obligue a escribir. Una reúne el consenso: "Rivera, Albert, está imparable y sigue a la cabeza en valoración de líderes". 

Si las encuestas no conducen al PP la ciudadanía se encamina al abismo. ¿Se equivocan las encuestas? Se equivocan como los votantes se equivocan a veces. Todos nos equivocamos a veces menos los cuatro líderes que las encuestas sitúan en méritos similares para no errar en sus cálculos porcentuales. Dos más dos. Dos por sus supuestos méritos y dos por sus incontestables deméritos. La justicia si hablamos de lo que hablamos no será justa. ¡Ay, Dios no lo quiera!.

Llegaremos al 20 D tocando fondo y el 21D no sabremos si en realidad era el fondo, porque lo que se dice hacer pie no haremos. Fijo. Exhaustiva la encuesta uno de cuatro ganará las elecciones y no será presidente sin otro que las perdió. El cinismo que aparece en las encuestas es de risa. ¿Qué broma es esta?

Perdidos los valores, las ideas, la vergüenza, los aspirantes a presidir el gobierno de la nación (bailan salsa, cantan los boleros acompañados de guitarra, insultan y debaten los que debaten) se sitúan en posición de ganar las elecciones... Hasta el pasado enero eran dos, después tres y ahora cuatro. Los últimos serán los primeros... Mañana será diciembre y seguirán siendo cuatro como las hijas de Elena. "Tres eran tres las hijas de Elena y ninguna era buena". Perdida ya la credibilidad todo vale. Se trata de cumplir con los bancos, las eléctricas, los mercados internacionales, la deuda de un año PIB y etcétera. Se trata de distraer las verdaderas necesidades de la ciudadanía y que siga el show. Amén.

Zapatero nos dejó un país en la ruina y pronto sabremos qué queda (si algo queda) de aquel país en la ruina. Entre las ruinas de un país, un presidente Rajoy y una ciudadanía sin escapatoria frente al abismo. ¿Y entonces? El mito del Ave Fénix que alimentó doctrinas y concepciones religiosas de supervivencia en el más allá muere para renacer con toda su gloria. Aún hay esperanza.

Fernando Pessoa.

Autopsicografía.

El poeta es un fingidor.
Finge tan completamente
que hasta finge que es dolor,
el dolor que de veras siente.

Y quienes leen lo que escribe,
sienten, en el dolor leído,
no los dos que el poeta vive
sino aquél que no han tenido.

Y así va por su camino,
distrayendo a la razón,
ese tren sin real destino
que se llama corazón.

Fernando Pessoa, poeta, falleció el 30 de noviembre de 1935.

domingo, 29 de noviembre de 2015

Por amor.

De un sueño recuerdo tu estar a mi lado y un libro abandonado en un rincón de mi habitación. Y mis manos sin fuerza para acariciarte y coger el libro para saber la verdad que necesito saber. Mi atarantada cabeza y mis desavenencias y mis ruidos (y tu silencio); solo escucho ruido. De un sueño recuerdo palabras sueltas estrellándose contra la realidad.

He de encontrar una salida a esta avalancha de sueños inconcebibles. Esconderme de lo correcto y volver a la verdad: regresar a ti si aún estoy a tiempo. No quiero soñarte ni leer tu nombre entre las páginas de un libro abandonado a su suerte en un rincón de mi habitación.

Esta noche regresaré al mundo de los sueños donde existes, pero antes quiero que me nombren tus labios y sucumbir en tu mirada. ¿Permitirás que tus labios me nombren? Quiero sucumbir en tu mirada. (Quiero enloquecer contigo). Por amor.

Duele el amor.

Si fuera capaz de desechar el egoísmo que hay en mí reconocería la pluralidad de otros pensamientos. 
(La cena de ayer bien, muchas gracias. Y la compañía estupenda).
Causa efecto de toda relación humana. Y en esencia alcanzaría el afecto colindante. 

Me falta la serenidad que impone el arte de escuchar... Nunca supe escuchar.
(-¿Qué? -Sin ti no soy nada).
Y desde el encontronazo con la farola sordo. 

Pero además he de aprender a mirar, y para ello no basta con abrir los párpados. En los años altos no he aprendido a vivir. (-Eres predecible, papá. -¿Porque da el sol a la ventana de tu habitación vacía de ti y la voy a abrir soy predecible? -A veces). 
Rajoy es predecible. Abro la ventana porque te echo de menos. Y también para que entre el sol. Claro. Pero te echo de menos... Mucho te echo de menos. Eres la mirada cercana que no veo... cercana e impenetrable.

Qué no daría por volver a la inocencia de Ian, y a más, porque hay más, quiero volver a empezar desde un punto exacto en el horizonte. 
(Hasta Dios ciego de amor lo ve).
No soy dueño del mi mundo solo soy dueño de mi universo y no es más es menos. 

Te nombro en la noche y solo percibo un eco lejano. Pragmático no puedo creer en ti. Prófugo de la fe lo que no veo no existe. Vives en mí, y sin embargo, mi mirada no está preparada para el asombro. (Los besos que no damos en la noche se pierden en la madrugada). Caricia eterna, claridad celeste: Duele el amor.