sábado, 14 de diciembre de 2013

Cuando hablo de mí

Generalmente, cuando hablo de mí no suelo presentarme como modelo de nada pero al haber bebido durante tantos años en la fuente de la vida, he de reconocer que tengo que hacer un gran esfuerzo para reconocerme. Debo mucho a la vida, y pongo en conocimiento a quién pueda interesar, que nadie que halla puesto su confianza en mi le he defraudado, pues no he pactado jamás con diablo, ni hice tratos con asesinos, ni maltraté a dona, ay; amo a mi familia y, por ser respetuoso con todo, trato de pasar de soslayo por la vida para no ofender, vivo con lo que tengo y me considero fiel a mi mismo, leal a mis principios y causas. No comulgo con simuladores y cínicos, con malvados insensatos y estúpidos creídos, y me trae sin cuidado la muerte pero no mi amigas.. 
  
Lo cierto es que todos estamos sujetos a los ripios de la condición humana, somos imperfectos, pero yo aprendí de un proverbio popular que dice: "no se debe mear en el baso que después usarás para beber". A veces, hay cosas que si no las digo estoy seguro que dona me ladraría desde el más allá, dónde quiera que esté el más allá.
  
Quien escribe como un quijote con manchas se alegra de corazón que la vida le halla tratado bien. Y soy feliz aunque a veces lo disimule por avergonzarme de que no lo sea todo el mundo. Eso es todo.

Sergio

Mi excusa para no escribir, que mi ordenador que me ordena dijo no. Yo que sí y él que no. Y en en esas estuvimos hasta que llegó Patricia y me dijo que ella no, pero que Sergio sabía. ¿Sergio? Sí -me dijo-, es amigo. O el marido de una amiga... sí, es amigo. Cariño -le dije-, casi más que me digas el lugar que ocupa en tu corazón y cómo llegó a él, me gustaría saber si Sergio sabe cómo cantarle las cuarenta a mi ordenador. Solo. ¿Qué me dices? Yo creo que sí. ¿Y el grado de compromiso es grande? Quiero decir si además de pagarle lo que me pida y agradecerle en el alma que me arregle el ordenador vendrá porque tú se lo digas; ten en cuenta que es sábado. Si no viene se las verá con su esposa Rebeca. Ya entiendo, tú eres amiga de Rebeca y de él por simpatía.
  
Sergio es un chico formidable, si una pega le pusiera, que me trató de usted, y por mucho que le dije siguió tratándome de usted. ¿Sabrá que fue mi cumpleaños esta semana o realmente aparento la edad que tengo? ¡Joder, dona!, que me arreglara el ordenador se lo agradezco sinceramente pero que me asegure la edad que aparento ya es otro asunto, diría que son palabras mayores. Igual me podía haber descargado un antiedad como si fuera un antivirus. La edad bien puede ser un virus. Ay, no sé. Ahora no sé qué pensar. 
   
Disculpen si mi grafía está acelerada pero no coordino: Sergio es un chico excelente y un gran informático. Se acaba de ir y me formateo el ordenador, me puso y quitó cosas que no sabría decir; en fin, me dejó un ordenador obediente, al menos por un tiempo. Nunca le agradeceré lo suficiente. Lo peor que no me quiso cobrar nada, lo digo en serio. Es amigo de mi hija pero me hubiera gustado pagarle. Y además en sábado. Le diré a mi hija si sabe la manera de agradecerle el gran detalle que acaba de tener conmigo. Tantas amigas que tengo y al final acaba pidiéndole un favor a un amigo de mi hija. Este asunto traerá cola. Fijo. Muchas gracias, Sergio.

Ruego

Quiero otras sombras de oro, otras palmeras
con otros vuelos de aves extranjeras,
quiero calles distintas, en la nieve,
un barro diferente cuando llueve,
quiero el férvido olor de otras maderas,
quiero el fuego con llamas forasteras,
otras canciones, otras asperezas,
que no haya conocido mis tristezas.
  
Silvina Ocampo, poeta y escritora argentina, falleció el 14 de diciembre de 1993.

viernes, 13 de diciembre de 2013

Un viernes cualquiera de mercado

Hoy es viernes, ya lo he dicho antes y no por eso va a ser noticia que merezca la pena destacar, como la prensa escrita. Cuando deje de oler exclusivo el papel dejaré de comprar la prensa. Como noticia a destacar sería que mi esposa se ha ido al mercado. Como todos los viernes y todas las mujeres en el pueblo. (Hay costumbres que nunca mueren). Dan un paseo, revisan algunos trapos, compran algo o no, y se van a almorzar al bar. Los viernes solo dejan entrar a las mujeres en los bares. Así un viernes cualquiera.
 
El caso es que estoy solo y la soledad imprime carácter. El carácter es el resultado de nuestra conducta. Y solo el carácter perdura. Como el portátil de mi esposa que se ha dejado encendido si no lo apago. Ayer precisamente me preguntaba porqué no abría una cuenta en Facebook. La verdad, no creo que le interese que abra una cuenta en Facebook, acabaría riñendo con ella la primera. En Facebook solo dicen estupideces. No abriré una cuenta en Facebook o Twitter o Telecinco... (Igual Telecinco no es una red social, pero le sigue a Twitter en Google... No sé).
 
Me conozco, así que miro el reloj y creo que tengo tiempo para husmear en el Facebook de mi esposa. Tiene más amigos y amigas que yo tendré en mil vidas que viviera. Mi esposa es afortunada. "Haz bien y no mires a quién". Facebook no ha cambiado, es más el Calendario Zaragozano que otra cosa. Son fotografías, "me gusta" y buenos consejos. Y como la última vez que colé en el Facebook de mi esposa Paulo Coelho es el rey de las frases hechas. Hay otros, pero Paulo Coelho brilla con luz propia. Sin embargo, algo ha cambiado en Facebook, ahora hay anuncios comerciales. Son anuncios de los mismos usuarios. Eso está bien, así podrán exponer sus intereses. Me parece buena idea. Las redes sociales han de servir para algo más que contar mentiras (con perdón) o colgar fotografías de la infancia como si a alguien importara la infancia de cada cual.
 
La colectividad se apunta al individualismo. Si te consideran amigo te escriben en tu muro y lo tienes que leer. Lo de pinchar "me gusta" es opcional, pero como eres amigo lo has de pinchar. Es una fuerza interior que obliga a pinchar "me gusta" sabiendo que si sigues en ese plan acabarás sin amigos. Hoy por ti mañana por mí. Facebook aporta el equilibrio a la vida que no se encuentra almorzando en un bar un viernes cualquiera de mercado con las amigas, aunque sea despellejando a quien no esté. (Soy testigo de cómo trabajan las mentes de las mujeres a la hora de almorzar un viernes de mercado. Tengo pruebas).
 
Y llegado este punto del comentario, es de justicia reconocer, que cuando la vida no vale apenas para quienes no han entendido que tener una cuenta en Facebook lo suyo no es vivir en perfecta armonía, no es un asunto particular, sino de toda la sociedad: en lugar de educar marujas almorzando en los bares un viernes de fiar, Facebook marca la diferencia en cuanto a vivir los valores enfocados a vivir la vida en paz, respetar al prójimo, la tolerancia y a buscar la forma de que prenda el amor en un "me gusta". (Si se le contara a la Dama que no me deja acerca de Facebook, seguro me diría que en esos sitios juegan con las benditas necesidades de muchos y muchas. Necesidades del alma tal vez).

Santa Lucía

Al fin es viernes, de fiar tal vez: ya nada tengo claro... vivir los años altos tiene sus consecuencias. Hoy es Santa Lucía, 13 de diciembre. ¿Y? No encuentro sentido a mis palabras.
 
Se acerca la Navidad y temo que me empiecen a llegar cartas de felicitaciones. Es un choque emocional para mí, porque yo ese espíritu navideño que caracteriza a mucha gente no lo he sentido nunca. Se pudiera decir, si es que tiene algo que ver, que he olvidado mi infancia, perdido mi inocencia o simplemente odio la Navidad.
 
Los centros comerciales hace días que ya montaron su decoración navideña y los pueblos también engalanaron sus calles con bombillas creando figuras con motivos navideños. Y así, más o menos, empezamos a disfrutar de las fiestas navideñas con sus arbolitos y sus belenes. Patricia ya ha montado el Belén, me lo acaba de decir, pero más pequeño que otros años. (Mi hija está perdiendo la fe o espacio en su casa para el Belén). Pero al margen de mis sentires, lo cierto es que no veo la alegría de la Navidad en la calle. La crisis económica nos está dando fuerte y nos afecta el ánimo y el espíritu con la misma fuerza y crudeza con que nos afecta el bolsillo. ¿Quién tiene ganas de cantar villancicos en tales circunstancias? Aunque no faltará quien diga: "Al menos estamos vivos. Así que demos gracias a Dios y pidamos que ayude y proteja a quienes no puedan estar junto a sus seres queridos en estas fiestas. No dejemos que la crisis nos arrebate y nos prive de este sagrado sentimiento cristiano. No todo tiene que ser negativo. Eso: dejemos las deudas, los compromisos, los dolores de cabeza y las demás miserias a un lado. Aunque sea temporalmente. Aunque sea por unos días. Aunque sea hasta fin de mes. Aunque nada más sea para mantener intacto el espíritu de la Navidad". ¡Ay, dona, tanto aunque, a pesar de todo, no puede ser bueno!. En fin, seguiremos hablando de la Navidad, de mi amiga Roxana (te quiero) que es la única que me felicita la Navidad con una preciosa carta. Seguiremos hablando de mi suegra si es posible, de Rajoy, de la crisis, de la tristeza de una amiga (lo veo en su mirada), de la vida... de casi todo seguiremos hablando si Dios quiere.