jueves, 16 de mayo de 2013

Todo debería volver, pero no

Un amigo economista, Mark de Zabaleta, dice que, si la Crisis de 1808 se resolvió en 1814 está claro que esta Crisis (que todo el mundo fija en 2008 con la quiebra de Lehman Brothers) no se resolverá en el 2014. Él sabe y lo creo, lo que no creo es que el pueblo lo pueda resistir. ¿Hasta cuándo entonces? Y sobretodo qué opina Rajoy de todo esto.

Ayer el ministro Margallo, en el Foro Cinco Días dijo: "Sabemos lo que ha pasado pero no cómo solucionarlo". ¿Y entonces?

Azaroso amor

Una vida resiste hueca suspendida de un árbol;
resiste en cualquier lugar y estación...
pero en primavera más:
Vida hueca con amor.

Vidas que hacen del olvido norma:
(silencio),
nada más falso,
nada más cruel.
Soledad que ahoga el alma.

Es una vida de ensueño;
es un pájaro de alas rotas hasta que llega la noche y entonces sana y vuela, vuela y vuela...
Es una vida que solo vive de noche.
Es una vida nocturna, taciturna.

Enamorados que hacen del olvido norma:
Nada peor que demorar ternuras.
(Quien quiera comprender que comprenda).

A quien acogió el amor en un lugar secreto de su corazón
y sigue solo de uno.
Memoria de los malos tiempos,
olvido de los deseos, las caricias y los besos.

Amor negado a toda virtud
(solo caridad);
amor confundido,
amor acorralado,
amor envenenado.

(Caerás diluida de infinito,
como gota de rocío a la tierra que te vio nacer).

miércoles, 15 de mayo de 2013

El Tuit de los puntos suspensivos...

...

La pared de la escuela está en blanco. Como mi casa a medio pintar... Solo tres puntos suspensivos en la parte inferior derecha como si fuera la firma del autor. No entiendo nada. ¿?

Me remito a Aristóteles

"Nada hay en la mente que no haya estado antes en los sentidos". Aristóteles

Pudiera ser en junio y aún sería primavera. Estoy impaciente. Lo cierto es que era de esperar. Si la viera de nuevo sería un fracaso. Yo no quiero volver, yo no quiero más palabras de amor que la acompañen. Yo no quiero un amor que infiel me niege. Un amor a contracorriente. Amante incondicional para las noches desveladas.

Entre nuestras casas media un río. Un río cercano pero sin puente. Un río poblado de árboles sin hojas. La luna baja cada noche para iluminar el río cuando apenas son quince minutos a pie. Morena de ojos negro azabache, empiezo a comprender los sentimientos que no pueden a pesar de los sueños y guardar silencio. La veré quizás algún día y volveré a sentir la misma emoción que nunca me abandono. Si ella supiera...

Tal vez encuentre una escusa banal para acercarme a ella siempre discreta. Cada vez que la veo gana mi atención. Luego como siempre: -¿Cómo estás? Mientras, se amontonan los recuerdos. -Yo bien, ¿y tú? Tengo recuerdos confusos en mi mente. Bien, bien, sí, bien: Si acaso más desilusionada que ayer. Tal vez debiéramos de ir más allá de las buenas intenciones... (Suele pasar cuando los sentimientos no han pasado antes por los sentidos).

La impotencia

Hoy quiero hablar de la impotencia. Pero no esa impotencia ante las impunidades, indolencias e iniquidades; de la corrupción flagrante en este país de Rajoy. Frente a sus desmanes y sus fasedades y sus irresponsabilidades, quiero hablar de esa otra "impotenciaincapacitanteysinuosa" que nos abraza haciéndonos sentir inútiles. Es esa sensación que no sabes por dónde vino y a qué viene. Si llamó a tu puerta para quedarse como un amigo gorrón o solo vino de visita. Que a quién mataste para que, en un descuido, se deje ver de soslayo como el buen amor. Es lo que uno siente ante situaciones que las desidias propician.

Prometo que mi intención en el día de hoy no era sino escribir alguna absurdidad de buena mañana, pero no me atreví. Son días propiciatorios para saltar de la cama de buenas a primeras y, obligado por las circunstancias, entregar algún sueño. Corren tiempos que se viven sin vivir. Caminamos por esa línea fina cercana al abismo... y lo peor que nos estamos acostumbrando a ello. Vamos por la vida como autómatas con una espina clavada en la garganta aparentando que no molesta; caminamos con zapatos de tacón fino un número menor con lamentable disimulo de alegre calvario. Es morir en el intento de vivir con dignidad. Es engañarnos a nosotros mismos.

De cuando en vez uno quiere ser legal, abrir los ojos y mirar de frente a una realidad con demasiados descuidos que rompen lo natural y tirarse a un mar cualquiera entre sus brumas. Sin embargo, veo buenos ejemplos que, como bendición de la María, me estimulan y me animan a seguir adelante. Son ejemplos que vienen del amor. Lamentablemente no abundan esos amores que tienen la virtud de despistarse en el acaso, que no aparentan, y que ciego, no veo más allá de miss narizes. Hablo de un amor que me traería si quisiera un hálito de esperanza... Es decir, que está a la espera que la llame para lo que disponga, pero no, un día se ha ido, y si decidiera volver... Quizá haría bien cantarme una canción, de Aute, por decir: "... si yo solo pasaba/, pasaba por aquí/, pasaba por aquí/, ningún teléfono cerca/ y no lo pude resistir/, pasaba por aquí".

Camino hacia la imaginación de los sueños vencidos... El pesimismo es categoría propia de espíritus que, sino débil, aceptaría ser paradigms motivacional del amor y no de una realidad que espanta y que golpean el alma dejando huérfanos de alternativas por los caminos como rastrojos. Digo alternativas y quiero creer que son esperanzas. Y digo amor porque hablo de amor. Cuando las cosas son como son (léanse notas adjuntas a pie de página en algún de soslayo atrasado).

Si hoy me lees, hazme el favor, ríe, ¿por qué no? ¡Ríete, maldita sea!. Es mi deseo, y es un pecado, con perdón. A uno le apena el perjuicio que te ocasiona nuestra relación. Las cosas son como son. Rajoy me espanta y tu me aturdes. La reforma laboral es la impotencia de vivir una realidad que no comprendo. Y tú, el mismo Jehobá del terror.