sábado, 31 de diciembre de 2022
Permita, Dios.
viernes, 30 de diciembre de 2022
Mil noches y ni un día.
Dime por qué luchas o qué luchas tienes y te diré quién eres. O tu identidad. Hacemos ver que somos quién, en realidad, no somos. Entre tanto teatro perdemos los papeles y olvidamos quién somos. Y las peleas se ganan y se pierden. Y los amigos de hoy son los enemigos de ayer... los amigos de hoy y los enemigos de ayer son los mismos. El odio separa lo que el amor une. Fina línea. No creo en el desamor nacido de una paranoia... Debe ser doloroso mirarse al espejo y no recocerse (no te enfades, estamos condenados a querernos, no a entendernos). Es imposible escapar del recelo cuando te empeñas en ser receloso (no dudes de mí, recuerda). Hay conductas que no necesitan ser explicadas para ser comprendidas y vidas que no tienen que ser enaltecidas para causar admiración. No aprendimos, pudimos aprender, pero nos quedamos en la estupidez y sin educación en valores; o simplemente educación. Cuando el amor se clava en el corazón, cura las heridas... (Te escribí mil noches de amor y no permitiste que amaneciera ni un día. En fin, me apeo, volveré en 2023, pero en otro plan). Gracias.
jueves, 29 de diciembre de 2022
Haciendo nada por la vida.
Aquí me tienen un jueves al azahar haciendo nada por la vida. Todo va según lo previsto. Los políticos que tienen la sartén por el mango marcan los tiempos a su antojo... Pues entonces, las víctimas de sus antojos, les desean salud, justicia y pan. Pronto se olvidan los políticos de dónde vienen. Cualquier día volverán a su origen y habrá alguien que les devuelva el amor que han perdido. (-¿Seguro? -No. -¡Uy!). Volverán, dejarán el mango y la sartén, pero seguirán marcando los tiempos. Quizá sea compatible la política y el amor, pero no la santa poesía. Y harán como yo: nada por la vida. (La manera de entrar en un lugar de lectura imprime carácter). Una vida perdió el brillo de los tiempos pretéritos, querrá reconquistarse, y, antes de que recuerde que en otra vida fue musa de la poesía, su existencia arrastrará la vida fervorosa de una plegaria. Los políticos y el halago que debilita y distrae. Nunca dejará de haber otra oportunidad, ni una mano y un abrazo pegado a un hombro para el desahogo, pero ese no querer... (Para llegar a fin de mes no hay que saltarse ninguna norma, solo hay que querer). Gracias.
miércoles, 28 de diciembre de 2022
Perdónalos, Señor.
Las redes sociales han transformado la vida de la colindancia, y eso incluye los simpáticos cotilleos de vecindad. Ya nada es igual, con las lógicas excepciones, hablo del lavadero municipal. Las mentiras de las redes sociales nunca podrán competir con los chismes de lavadero municipal. Hay profesionales de la mentira que lo saben, pero callan. Ni punto de comparación. Los chismes de lavadero municipal nacen del ruido que no le basta con ser mentira, sino que, además, tratan de convencer de que son mentira sin serlo. Maceran bajo el agua enjabonada en condiciones de inverosimilitud extrema y su ojeriza es un tormento. Y sin embargo, esta innegable realidad que como sociedad vivimos, parece, ante el empeño de las redes sociales, que los chismes de lavadero municipal pierden protagonismo (otro día les hablaré de un chisme familiar sangrante que ayer llegó a mis oídos), parece, pero no. Tan solo los chismes de lavadero municipal embaucan a la verdad contrastada. Chismes de lavadero municipal, patraña independiente de vecindad. (Aire fresco del pueblo para el pueblo, y por el pueblo). Gracias.
martes, 27 de diciembre de 2022
Propiedad privada.
Como pueblo tenemos que meter en la cabeza de los políticos, por las buenas o por las malas, que vayan pasando del yo al nosotros. Esto no hay por dónde cogerlo. Y asuman responsabilidades. Intentaré explicarme: Para un asunto inaplazable de la mayor importancia, necesitaba pedir en el Ayuntamiento del pueblo de Patricia un papel que dijera que vivo... Y la señora de vuelva usted mañana, me dejó en los tres puntos suspensivos y, estupenda, porque ella es así, guapa y alta y con el pelo rubio de bote al viento, continuó diciéndome que ese papel se lo tenía que pedir a un juez. -Ni a un juez, ni al enterrador, se lo pido a usted, si deja que me explique: necesito el "papel de vivir en el pueblo de Patricia". ¿Qué fue del respeto que se le debe a los güelos? (Y a toda la vecindad). Alguna no fue a la escuela el día del pundonor y la mejor educación. (Parece que los políticos están siendo manipulados desde adentro y no le echan cuentas. Tal vez no les importa pasar a la historia como los políticos que nos usurparon la libertad de expresión, la trasparencia, y enterraron la fraternidad y la solidaridad). Gracias.