La realidad de los hechos pueden hacerle sombra a nuestros sueños, a las desmedidas promesas, sin embargo, y aunque tengamos que entregar nuestros sueños por cualquier circunstancia, debemos ser invulnerables y no cambiar promesas por augurios. Tal vez todo lo que estás viviendo te parezca que es para siempre y esté afectando tu manera de pensar y ver las cosas, pero has de recordar que viniste con lo puesto y te puedes ir con lo mismo; con lo puesto quiero decir. O a la cola del paro, si no es lo mismo. No obstante, si después de esta duda, que ya no es duda, sino problema, no busques salida en el silencio, búscala en la oscuridad que precede a la tempestad. Peregrino errante, no fuiste de fiar con tus promesas. Gracias.
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