domingo, 16 de agosto de 2026

¿Tábanos o ruido? Ese es el dilema.

Válgame Dios. La orquesta con gogós era una sardana en plan adoctrinamiento lingüístico catalán. (En el ayuntamiento hay un topo). Intolerable. Entonces, busqué por internet una casa rural para huir de las fiestas. ¿Y los precios? De haber plazas libres, se escapaban a mis posibilidades económicas. Por escapar de las fiestas, dejaría que me picaran los mosquitos... Tal vez si me untara de matamosquitos, pero no hay mosquitos, se los comen los tábanos. ¿Y si me vistiera con traje de buzo? "¡Ay, Señor!" Dios sabe que no puedo pagar ni una litera. Aunque le di mi número de móvil a la señora con la que hablé por si hubiera una cancelación y luego hablaríamos del precio. A día de hoy no me llamó: nada imprevisto, ni previsto para los que olvidan que en septiembre hay que comprar libros y libretas, lápices y uniformes. Pero que igual son cosas mías y tiene razón el gobierno con la prosperidad económica de las familias y no tanto de los usureros y etcétera. Los jubilados tampoco llegamos a fin de mes, por lo que creo que las familias vivalavirgen lo de los gastos de verano aplazados con las tarjetas y la vuelta al cole lo tienen resuelto. Cinco millones de coches en la carretera, más trenes y más aviones. No le daré más vueltas a la rueda; trataré de encontrar un usurero que me patrocine las vacaciones de agosto y ya amanecerá algún día. Gracias.

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