miércoles, 12 de agosto de 2026

"El Pueblo de Patricia" se engalana.

"El Pueblo de Patricia" se engalana y, si tenían que llegar las fiestas de agosto, llegaron. Ruido y Cristo yacente. Pero este año no me cogerán distraído, ¡ah!, ¡no! Los vecinos pasarán una semana sin mí. O más, si me encuentro a gusto. (No diría yo que alguna pagaría para que no volviese. Rencores de otros tiempos y otra vida, nada de qué preocuparse). Contraté en una firma un curso de escritores sonados que enseñan a escribir en un monasterio. Me dedicarán tiempo y yo pondré de mi parte: ¡aprenderé a escribir! Y cuando regrese a de soslayo no me reconocerán. Además, pacté por horas con un cotilla en exclusiva para que me cuente los chismes que circulan por los pórticos del monasterio. Ay, me siento joven, libre, y esclavo del amor. Y si me sobra tiempo, también me adiestraré en repostería monástica. El alcalde contrató una orquesta afamada con gogós (que no se respire miseria). Por cierto, mi esposa no va, mi esposa se queda; a ella no le mortifica el ruido y le chiflan las fiestas, no se pierde un sarao. Perdón, la firma me acaba de llamar para cancelar la reserva. ¿Y ahora? Gracias.

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