lunes, 4 de diciembre de 2017

Tú, mi credibilidad.

A veces pienso que todo está perdido y no merece la pena seguir luchando por el alto riesgo que conlleva sobrevivir. Me debo a mi propia responsabilidad. La familia. Y otras gentes que quizá me conozcan y me lleguen a querer algún día. La confusión es grande y no sé definir con claridad qué debo hacer con mi propia responsabilidad. Supongo que me debo a lo que otras personas esperan de mí. Dolor de alma y corazón. El amor y la cobardía van de la mano.

Si me sigo mintiendo acabaré metiéndome a monja de clausura. Para lo que me queda, si es verdad que vivir es una trampa mortal... ¿sí? Morir no quiero y vivir sin ella no sé o no quiero. Entender que un hombre y una mujer. Entender una relación de amistad con carácter recatado sin querer que aparezca en público una mujer. Una dama con poesía.

Tú, mi credibilidad, cuida de ella, recuerda que entender es antes que pretender, no te apresures, las cosas cambian, podremos transcender hasta el mismo sentimiento que nos une. Mientras me sueñes. La posibilidad de que regreses a mí me mantiene alerta. Me he amordazado a ti, a tu risa y tu alegría. Vivo enloquecido en tu lecho de mar. Gracias.

Catalunya me cansa.

Patricia me puso en el ordenador una aplicación para escuchar música. Yo se lo mandé. Por favor, le dije. Y cursa petición de baja a todos los periódicos. Estoy harto del monotema: Catalunya. Catalunya me cansa. Con el perdón.

domingo, 3 de diciembre de 2017

Y seré feliz.

Cuando tenía buenas relaciones con la vecina chismosa hacíamos coincidir la hora de barrer la acera y entrábamos en amena conversación, digo amena conversación y quiero decir despellejar a la vecindad. Qué mujer. ¡Vaya!. ¿Qué personaje con tal de tener algo interesante -interese o no- para escribir vende su alma al diablo? Me encanta escribir y le pongo voluntad pero me falta el talento necesario, sin embargo, de tanto escribir me estoy dando cuenta que me conozco mejor. Yo soy ella, otra, la que cambió sus caderas de acera, la que no tiene nombre. De Jacinto Benavente: "El que quiera a la del Soto, tié pena de la vida. Por quererla quien la quiere le dicen la Malquerida". Yo soy ésa.

La vecina chismosa tantas veces mi inspiración, ¿y ahora qué? Después de tanto despellejar a la vecindad, de tanto tienes azúcar para despistar, sin saber por qué me aplica el silencio. No volveré a entablar una amena conversación con ella, no volveré a deleitarme en su palabra. Escaso de inspiración me quedo en el recuerdo por si decide volver.

Estar solo, pasar de soslayo por la vida es duro a veces. A veces uno quisiera tener amigas. ¿Alguien sabe cómo se hacen amigas? Si solo ofrezco mal carácter con todos sus agravantes nadie se acercará mí. Tendré que ser amable. Tendré que ser persona de horizonte abierto y corazón caliente. Seré la titiritera cuando alguien se acerque a menos de 37 grados. Seré menos aburrido y haré amigas. Entonces, la vecina chismosa volverá del silencio y barreremos la calle. Y despellejaremos a la vecindad. Y clavaremos puñales por la espalda. Y prejuzgaremos. Y seré feliz. Gracias.

sábado, 2 de diciembre de 2017

En el entretanto.

De una amiga que, a pesar de la aclaratoria, sigue cambiando sus caderas de acera recuerdo: "Abre una cuenta en facebook y sabrás de mí". (Yo no quiero abrir una cuenta en facebook, yo solo quiero verme reflejado en tu mirada).

Porque hoy y no ayer no cambiara sus caderas de acera abriría una cuenta en facebook. Y en twitter y en whatsapp y en messenger. Incluso estaría dispuesto a comprar un libro de Paulo Coelho para "copiar y pegar" sus frases hechas por esos muros de Dios. Y una traductora anglicista para explicarme. (Lo sé, es tarde, pero no me parece mala idea después de saber que reconoces que no todo está escrito. Ni exagerado decir que el día se escribe al alba). Gracias.

viernes, 1 de diciembre de 2017

Haciendo camino.

Miro a Enol (del constipado mucho mejor, gracias) en su cuna y como bebé que es reacciona a estímulos naturales. La sonrisa alegre del bebé que a veces digo es la prueba irrefutable, pero no me explico y lo sé. Anda uno de aquella manera porque aún huele a hospital. Asomar a la vida debiera ser un hecho explicable sin miedo al que enfrentarse.

Para Enol la vida no es complicada, será complicada cuando crezca si no forja una armadura de buen amor. Patricia sabrá educar a Ian y Enol en los valores familiares para que tengan amparo y no les cueste la vida vivir. La familia.

Ojalá y no dependan de un tal vez, de un vuelva usted mañana, o de esa politiquearía de pasarela que siempre está de moda. En fin, mis ojos no lo verán, pero confío que su generación sepa inspirar y construir una patria para todos respetando la idiosincrasia de cada cual sin sainetes de gente que olvida quién es y para qué los elegimos. Gracias.