miércoles, 18 de febrero de 2026

Escribir para seguir leyendo.

Cuando uno llega a conocer un porqué para vivir y por quién: "qué puedo hacer por ti para que no sufras". Después de estar atrapado en una fantasmagórica y real frágil salud mental me encuentro al otro lado de la historia, entre los sobrevivientes, y mirando tantas cosas mal hechas mientras observas, además, cómo la realidad supera a la ficción. Agotada la capacidad de asombro, despertar al día con una promesa pendiendo de un hilo es una gran hazaña, si no un milagro para creer. Estamos aquí para seguir amando a quien nos ama y aceptamos el reto de reinventarnos sin esperar a que llegue el frío invierno para crear una nueva esperanza y echarla a andar con la palabra como escudo y como espada. La palabra amiga y enemiga. La palabra voltea, huye, se detiene, corre y vuelve a detenerse. La palabra es luz y es oscuridad, golpea y acaricia, ama y odia, aflige, aterra. La palabra nombra cosas, crea pueblo, elimina fronteras y pone fin a conflictos. La palabra es ajena, personal, propiedad de nadie. (La palabra justiciera escribe el día que me gusta vivir en de soslayo para seguir leyendo). Gracias.

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